Patatas a la lionesa: receta con salsa de cebolla
Cuando sacas una fuente de patatas a la lionesa del horno y la costra superior está dorada y la salsa de cebolla y tomate burbujea por los lados, ya sabes que has acertado con la guárnicion. El olor que sale del horno, ese mezcla de cebolla pochada con pimentón y vino blanco, avisa a toda la casa de que la comida va a estar buena. Esta receta lleva una salsa casera entre capa y capa de patata que la hace mucho más interesante que unas simples patatas al horno.
La técnica viene de Lyon, la capital de la cocina francesa, donde se hacen las patatas en capas con abundante cebolla pochada. Esta versión añade tomate picado y pimentón al conjunto, lo que la hace más mediterránea y menos delicada de preparar que la clásica francesa. Resultado: una guárnicion que convierte cualquier filete o pollo en una comida completa.
Ingredientes (para 4 personas)
- 1 kg de patatas medianas
- 3 cebollas medianas
- 1 lata de 400 g de tomates picados
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharada de pimentón dulce (8 g)
- 300 ml de caldo de verduras caliente
- 125 ml de vino blanco seco (medio vaso)
- 1 nuez de mantequilla (para engrasar la fuente)
- 1 cucharada de hierbas frescas picadas (perejil, tomillo o romero)
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta negra
Preparación paso a paso
Paso 1: Pocha la cebolla en juliana
Pela las tres cebollas y córtalas en juliana fina, lo más uniforme que puedas para que se cocinen parejo. Echa un buen chorro de aceite de oliva en una cazuela o sartén grande a fuego medio y añade la cebolla. Remueve de vez en cuando y deja que se poche durante 10 minutos hasta que esté blanda y empiece a coger color dorado. No subas el fuego para acelerar: la cebolla bien pochada es la clave de esta salsa.
Paso 2: Añade el tomate y el laurel
Cuando la cebolla esté blanda, añade la lata de tomate picado y la hoja de laurel. Mezcla bien y deja cocinar a fuego medio-bajo 3-4 minutos, removiendo para que el tomate se integre con la cebolla. La salsa no tiene que reducirse mucho en este paso, solo que el tomate pierda el sabor a crudo.
Paso 3: Incorpora el caldo con pimentón y el vino
Disuelve la cucharada de pimentón en los 300 ml de caldo de verduras caliente, removiendo bien para que no queden grumos. Viértelo sobre la cebolla y el tomate junto con los 125 ml de vino blanco. Añade las hierbas picadas, sal y pimienta al gusto. Deja cocer a fuego medio 5 minutos más hasta que la salsa coja consistencia y pierda el alcohol del vino.
Paso 4: Corta las patatas y monta las capas
Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Pela las patatas y córtalas en rodajas de unos 3-4 mm de grosor, lo más uniformes posible. Engrasa una fuente de horno con la nuez de mantequilla. Pon una primera capa fina de salsa en el fondo, cubre con una capa de rodajas de patata solapadas ligeramente, vuelve a echar salsa por encima y repite hasta acabar con todos los ingredientes. La última capa tiene que ser de salsa para que las patatas no se sequen.
Paso 5: Hornea hasta que estén muy tiernas
Mete la fuente al horno a 180 °C y hornea entre 45 y 55 minutos. A los 30 minutos comprueba con un palillo si las patatas de la capa inferior ya están tiernas, si el palillo entra fácilmente están listas. Si quieres que la superficie quede más dorada, sube la temperatura a 200 °C los últimos 10 minutos o activa el grill dos minutos al final. Deja reposar 5 minutos fuera del horno antes de servir.
Con qué servir las patatas a la lionesa
Esta guárnicion va con prácticamente todo. Unas pechugas de pollo al parmesano con su corteza crujiente de queso quedan de escandálosas al lado. También funcionan con chuletón, cordero asado o bacalao al horno. Si quieres una cena ligera, sírvelas solas con un huevo escalfado encima, o como plato principal vegetariano.
Para un primer plato caliente antes de las patatas, un caldo de espinacas y patatas con su ajo y cebolla funciona como arranque de una comida casera sin complicaciones.
Trucos de cocinero
El grosor de las rodajas de patata importa mucho. A 3-4 mm quedan tiernas dentro del tiempo estimado. Si las cortas más gruesas, el horno tardará más y la superficie se puede quemar antes de que el interior esté listo. Una mandolina es el mejor amigo para este paso, si tienes unaúscala.
No escatimes en la salsa entre capas. Si ves que la cantidad de salsa parece mucha cuando la estás montando, no te preocupes: las patatas la absorben durante el horneado y el resultado final es jugoso sin estar empapado.
Si te sobra salsa, guárdala en la nevera. Está bárbara calentada con un poco de caldo para mojar pan, o para añadirla a unas lentejas o un arroz caldoso al día siguiente.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de patata usar?
Las patatas de carne firme tipo monalisa o kennebec son las que mejor aguantan el horneado en capas sin deshacerse. Evita las variedades muy harinosas porque tienden a romperse y la presentación queda menos vistosa.
¿Se puede hacer con antelación?
Sí, y de hecho está más buena recalentada. Puédelas montar la víspera, guardar la fuente tapada en la nevera y hornear el día siguiente. También puedes hornearla el día antes y recalentar 15 minutos a 160 °C tapada con aluminio.
¿Puedo añadir queso encima?
Por supuesto. Unos 80-100 g de queso emmental o gouda rallado en la última capa antes de hornear le dan un gratinado estupendo. Añádelo los últimos 15 minutos para que no se queme.
¿Cuánto tiempo aguanta en la nevera?
Hasta 3 días bien tapado. Recaliéntalo con el horno a 160 °C durante 15 minutos o en el microondas. Echa un chorro de agua o caldo si ves que la salsa ha espesado demasiado al recalentar.
The post Patatas a la lionesa: receta con salsa de cebolla appeared first on Solo Recetas, el blog de las recetas gratis, recetas de cocina, recetas de la abuela y recetas de chef.















