Albóndigas de queso fritas: la receta clásica
En cuanto la albóndiga toca el aceite caliente empieza a sonar ese chisporroteo que avisa de que va a quedar crujióente por fuera y con el queso fundido por dentro. Las albóndigas de queso son un aperitivo de toda la vida, sin carne, hechas a base de parmesano, mozzarella y pan, que triunfan en cualquier mesa de picoteo.
Si buscas una versión más ligera, sin freír, tenemos también unas albóndigas de queso con sémola bajas en colesterol que se cuecen en agua en lugar de en aceite. Esta receta de hoy va por el camino clásico y frito, el de toda la vida.
Ingredientes para 8 personas
- 6 huevos
- 300 g de miga de pan fresco del día
- 100 g de queso parmesano rallado
- 300 g de queso mozzarella
- 300 g de harina de trigo, para rebozar
- 400 ml de aceite de oliva, para freír
- 4 g de nuez moscada
- 6 g de orégano seco
- Sal al gusto
Preparación paso a paso
1. Tritura la masa
En el vaso de la batidora pon el queso parmesano y la mozzarella cortados en trozos, los huevos, la miga de pan, la nuez moscada, el orégano y la sal. Tritura bien hasta conseguir una masa fina y homogénea, sin grumos de queso.
2. Forma las albóndigas
Con las manos ligeramente enharinadas, ve formando bolas del tamaño que más te guste, del tamaño de una nuez suele ir bien para que se cocinen por dentro sin quemarse por fuera. Déjalas en una fuente a medida que las vayas haciendo.
3. Pasa por harina
Pon la harina en un plato hondo y reboza cada albóndiga ligeramente, solo para que quede una capa fina que ayude a que no se abran al freírlas.
4. Fríe en aceite bien caliente
Pon la sartén al fuego con el aceite de oliva y espera a que esté bien caliente antes de echar las albóndigas, si no absorben demasiado aceite y quedan grasientas. Fríelas por tandas pequeñas, sin amontonarlas, y vigila que no salpiquen.
5. Escurre y sirve
Saca las albóndigas a una fuente con papel absorbente de cocina para que suelten el exceso de aceite, y sirve calientes, que es cuando el queso del interior está fundido.
Trucos y variaciones
El aceite tiene que estar bien caliente: si fríes con el aceite templado, la albóndiga absorbe grasa en lugar de dorarse, y queda pesada.
No las amontones en la sartén: si metes demasiadas de golpe, el aceite pierde temperatura de golpe y no se doran igual todas.
Prueba con otras hierbas: el toque de orégano se puede cambiar por tomillo o albahaca seca si te apetece variar el sabor de fondo.
Preguntas frecuentes
¿Puedo sustituir la mozzarella por otro queso?
Sí, un queso semicurado que funda bien también vale, aunque la mozzarella es la que da ese hilo elástico característico al morder.
¿Cuánto aguantan en la nevera?
Ya fritas, tapadas en un recipiente hermético, aguantan 2 días. Recaléntalas en el horno o en la freidora de aire para que recuperen lo crujiente.
¿Se puede hacer la masa con antelación?
Sí, puedes tener la masa lista y formadas las bolas en la nevera hasta 24 horas antes, tapadas con film, y freírlas justo antes de servir.
¿Con qué se acompañan?
Con una salsa de tomate casera o alioli suave quedan genial como aperitivo. Si te va el picoteo de queso frito, también te pueden interesar los champiñones rellenos de jamón y piñones.
¿Se pueden congelar?
Sí, crudas y ya formadas, en un táper con separadores para que no se peguen entre ellas. Fríelas directamente desde congeladas, bajando un poco el fuego para que se hagan por dentro sin quemarse por fuera.
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