Croquetas de mejillones caseras: receta crujiente y fácil

Hay pocas cosas que generen tanto consenso en una mesa como una fuente de croquetas recién fritas, y estas croquetas de mejillones son de las que se acaban antes de que te sientes a comer. La bechamel cremosa por dentro y el crujiente del pan rallado por fuera hacen el contraste de siempre, pero el toque de mejillón en escabeche le da un puntito distinto al relleno más clásico de jamón o pollo.

Es una receta de aprovechamiento, porque parte de latas de mejillones que seguramente ya tienes en la despensa, y el resultado no tiene nada que envidiar a unas croquetas hechas con marisco fresco. Eso sí, la clave está en la bechamel: si queda demasiado líquida, las croquetas se abren al freírlas, así que hay que tener paciencia con el tiempo de cocción. En casa siempre hacemos el doble de cantidad, porque las croquetas de mejillones se congelan de maravilla y tener una bolsa lista en el congelador salva más de una cena entre semana.

Ingredientes para unas 20 croquetas

  • 2 latas de mejillones en escabeche (unos 200 g escurridos)
  • 3 cucharadas soperas de harina de trigo
  • 750 ml de leche entera
  • 50 g de mantequilla
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 huevo, para el rebozado
  • Pan rallado, el necesario
  • Sal al gusto
  • Opcional para acompañar: salsa de tomate frito y mahonesa casera

Preparación paso a paso

1. Haz la bechamel

En una sartén grande derrite la mantequilla junto con el aceite de oliva a fuego medio. Añade la harina y remueve sin parar con una cuchara de madera durante un par de minutos, para que pierda el sabor a crudo antes de añadir el líquido.

2. Incorpora la leche poco a poco

Ve echando la leche fría poco a poco, sin dejar de mover, para que no se formen grumos. Sala al gusto y deja que la mezcla espese a fuego medio-bajo, removiendo con frecuencia para que no se pegue al fondo.

3. Añade los mejillones

Escurre bien los mejillones en escabeche y pícalos finamente. Incorpóralos a la bechamel y deja que hierva junto con la salsa unos 8 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, hasta que la masa quede espesa y homogénea.

4. Deja enfriar la masa

Retira la masa del fuego y pásala a una fuente amplia para que se enfríe antes. Cúbrela con film transparente tocando la superficie, así no se forma costra, y déjala en la nevera un mínimo de dos horas, mejor de un día para otro.

5. Forma las croquetas

Con la ayuda de dos cucharas o directamente con las manos ligeramente enharinadas, ve tomando porciones de masa y dales la forma que prefieras. Pasa cada croqueta primero por pan rallado, después por huevo batido, y de nuevo por pan rallado para que quede bien sellada.

Forma las croquetas y pásalas por pan rallado, huevo y de nuevo pan rallado

6. Fríe en aceite bien caliente

Fríe las croquetas en abundante aceite bien caliente, en tandas pequeñas para que no baje demasiado la temperatura. Dales la vuelta con una espumadera hasta que estén doradas por todos los lados, y sácalas sobre papel absorbente.

Fríe las croquetas en aceite bien caliente hasta que doren

7. Sirve

Sirve las croquetas recién hechas, calientes, acompañadas de una ensalada de lechuga sencilla o de un poco de salsa de tomate frito y mahonesa casera si prefieres algo más contundente.

Trucos y variaciones

La primera vez que hice estas croquetas las freí nada más darles forma, sin dejarlas reposar, y se me deshicieron casi todas en el aceite. Ahora, además de enfriar bien la masa, dejo las croquetas ya formadas media hora en la nevera antes de freírlas, así el rebozado aguanta mucho mejor el calor.

Si el sabor del escabeche te resulta demasiado fuerte, prueba con mejillones al natural en conserva, el resultado es más suave pero igual de sabroso. Para una versión más ligera, puedes hornear las croquetas a 200 grados con un poco de spray de aceite en vez de freírlas, tardan unos 20 minutos y quedan más secas pero también muy ricas.

Si te gusta el marisco en croqueta, seguro que te interesan estas croquetas de pulpo con pulpo cocido y cerdo, o si prefieres algo más ligero, estas croquetas de gulas caseras con caldo de pescado. Para otro plato con mejillones, prueba esta pasta con mejillones y jamón en salsa cremosa de tomate.

Preguntas frecuentes

¿Puedo congelar estas croquetas?

Sí, se congelan muy bien ya rebozadas y sin freír. Colócalas en una bandeja sin que se toquen entre ellas hasta que estén duras y después pásalas a una bolsa, así no se pegan. Fríelas directamente congeladas, sin descongelar, bajando un poco el fuego.

¿Cuánto tiempo hay que dejar enfriar la masa?

Un mínimo de dos horas en la nevera, aunque si puedes dejarla de un día para otro el resultado es mucho mejor porque la masa coge más cuerpo y es más fácil de formar sin que se pegue a las manos.

¿Qué aceite es mejor para freírlas?

Un aceite de oliva suave o de girasol bien caliente, a unos 180 grados, es lo ideal. Si el aceite no está lo bastante caliente, las croquetas absorben demasiado aceite y quedan pesadas en vez de crujientes.

¿Por qué se me abren las croquetas al freírlas?

Casi siempre es porque la masa estaba demasiado blanda o poco fría, o porque el rebozado no cubría bien toda la superficie. Repasa que no queden huecos sin pan rallado antes de freír, y asegúrate de que el aceite esté bien caliente desde el primer momento.

¿Con qué se pueden acompañar?

Con una ensalada verde sencilla funcionan perfectamente como plato único, y si buscas algo más de picoteo, la salsa de tomate frito casero o una mahonesa suave son el acompañamiento clásico de toda la vida.

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Receta completa en:
Fuente de la receta solorecetas.com