El depósito de 10 céntimos por envase: cómo funcionará el nuevo sistema en España

El nuevo sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) que prepara España para los envases de bebidas de un solo uso traerá consigo un cambio significativo en la rutina de compra de los consumidores. La idea central es que cada botella, lata o brik de hasta tres litros llevará asociado un depósito de al menos 10 céntimos, una cantidad que el cliente adelantará al pagar y que recuperará íntegramente cuando entregue el recipiente vacío en los puntos habilitados para ello. No se trata, por tanto, de una subida encubierta del precio, sino de una fianza que busca incentivar la recogida selectiva y reducir el abandono de residuos.

La medida está contemplada en el Real Decreto 1055/2022 y en el Reglamento Europeo de Envases 2025/40, y responde al incumplimiento de los objetivos de recogida separada de botellas de plástico. España apenas alcanzó el 42,3% de recogida en 2023, muy lejos del 70% exigido por la normativa comunitaria, lo que ha obligado a activar este mecanismo. Aunque el reglamento europeo entró en vigor con carácter general el pasado 12 de agosto, el depósito de 10 céntimos no se ha empezado a cobrar todavía en los supermercados y bares, y no existe una fecha oficial confirmada para su arranque.

¿Qué es el depósito de 10 céntimos?

El sistema funciona como una especie de fianza que se añade al precio de la bebida en el momento de la compra. El consumidor paga el producto y, además, una cantidad extra por el envase, que queda registrada en el ticket de compra. Esa cantidad, que será de un mínimo de 10 céntimos por unidad, no se pierde: se devuelve cuando el recipiente vacío se entrega en un punto de retorno autorizado, ya sea una máquina automática o un mostrador de un establecimiento adherido.

El objetivo es que botellas y latas no acaben mezcladas con otros residuos, sino que vuelvan al circuito de recogida para su reciclaje o reutilización. Este modelo ya funciona en países como Alemania o los nórdicos, y Portugal lo ha puesto en marcha recientemente con el nombre de ‘Volta’, donde el cliente paga 10 céntimos por cada envase de plástico o metal de hasta tres litros y los recupera al devolverlo sin aplastar y con el código de barras legible.

¿Cuándo empezará a aplicarse en España?

La fecha de inicio es una de las grandes incógnitas. Aunque el Reglamento Europeo de Envases ya es de aplicación desde el 12 de agosto de 2026, el depósito de 10 céntimos tiene su propio calendario, marcado por la legislación nacional. El Ministerio para la Transición Ecológica constató el incumplimiento de los objetivos de recogida en noviembre de 2024, lo que abrió un plazo de dos años para poner en marcha el SDDR. Ese plazo termina el 22 de noviembre de 2026, pero el sector advierte de que la complejidad técnica y logística hace prácticamente imposible cumplir esa fecha.

Mercadona, una de las cadenas más consultadas por los clientes, ha aclarado en redes sociales que la implantación está siendo analizada por los sectores afectados y que no existe una fecha oficial de arranque. La compañía ha recordado que la medida figura en el Real Decreto 1055/2022 y en el Reglamento Europeo 2025/40, pero ha subrayado que hasta que no haya un acuerdo entre todas las partes implicadas, no se comunicará un día concreto. Por tanto, los consumidores no tienen que guardar todavía las botellas vacías ni buscar máquinas de devolución en los supermercados.

¿Qué envases estarán afectados?

El sistema obligatorio previsto en España afectará a los envases de bebidas de un solo uso de hasta tres litros. Esto incluye botellas de plástico, latas metálicas y envases de cartón para bebidas como zumos o leche. El depósito mínimo será de 10 céntimos por unidad, aunque la cifra podría ser superior si así lo deciden los sistemas responsables de organizar y financiar el retorno. La normativa europea también contempla la posibilidad de que los establecimientos hosteleros queden exentos de trasladar el depósito al cliente cuando la bebida se consuma en el local y el envase vacío permanezca allí para su devolución.

Además, el reglamento europeo introduce cambios progresivos que afectarán a otros envases, como la retirada de las monodosis de plástico en hostelería (azúcar, salsas, leche para el café) que se completará en 2030, o la obligación de que los establecimientos de comida para llevar acepten recipientes reutilizables a partir de 2027. Sin embargo, el foco principal del SDDR está en las bebidas, que son las que generan un mayor volumen de residuos y donde se ha detectado un mayor incumplimiento de los objetivos de recogida.

¿Cómo se recuperará el dinero?

Cuando el sistema esté operativo, el consumidor deberá conservar el envase vacío en condiciones que permitan su identificación. No se podrá entregar aplastado, y el código de barras y el etiquetado tendrán que estar visibles para que la máquina o el personal del establecimiento pueda validarlo. Una vez aceptado, el usuario recibirá un comprobante o un vale por el importe acumulado, que podrá canjear en futuras compras o solicitar su reembolso en efectivo, dependiendo de cómo se configure el sistema en cada punto de venta.

Una de las ventajas es que no será necesario devolver el envase en el mismo establecimiento donde se compró. El consumidor podrá llevarlo a cualquier punto habilitado, lo que facilita la devolución y evita desplazamientos innecesarios. En otros países, las máquinas de retorno están instaladas en los supermercados, a menudo en la entrada o en el aparcamiento, y el proceso es rápido: se introduce el envase, la máquina lo lee y emite un ticket con el importe. Este modelo se replicará en España, aunque todavía quedan por definir detalles como la compensación a los comercios o las condiciones para los pequeños establecimientos de menos de 120 metros cuadrados, que podrían tener reglas específicas.

Impacto en consumidores y comercios

La puesta en marcha del SDDR supondrá un cambio de hábitos para los consumidores, que tendrán que separar estos envases y guardarlos hasta su devolución. El dinero adelantado actúa como un incentivo económico directo para no tirar las botellas a la basura, y se espera que la tasa de recogida aumente significativamente. Sin embargo, también genera preocupación en el comercio, especialmente en las tiendas de proximidad y las zonas rurales, donde el espacio y los recursos son limitados. Las asociaciones del sector reclaman ayudas y un calendario realista para evitar que los costes recaigan sobre los pequeños negocios.

Por otro lado, el sistema no supondrá un incremento definitivo del precio de las bebidas, ya que el depósito se devuelve íntegramente. Pero sí obligará a los consumidores a estar más atentos a la hora de comprar y a planificar la devolución de los envases. En países donde ya funciona, como Alemania, devolver las botellas al hacer la compra es una práctica cotidiana que apenas requiere esfuerzo adicional. España seguirá ese modelo, aunque la fecha de inicio sigue siendo incierta y dependerá de las negociaciones entre la Administración, los productores y los distribuidores.

Mientras tanto, los consumidores pueden estar tranquilos: todavía no se cobra el depósito de 10 céntimos en los supermercados ni en los bares. La obligación legal existe, el importe mínimo está definido y el sistema está en fase de diseño, pero no hay una fecha oficial de arranque. Lo que sí está claro es que, cuando se ponga en marcha, el proceso será sencillo: pagar el depósito al comprar la bebida, conservar el envase vacío, llevarlo a un punto habilitado y recuperar el dinero. Un gesto pequeño que busca tener un gran impacto en la reducción de residuos y en el cumplimiento de los objetivos europeos de reciclaje.

Receta completa en:
Fuente de la receta www.thermorecetas.com