Patatas con puerros: guiso de verduras reconfortante

Cuando el ajo empieza a dorarse en el aceite y le echas los puerros, el olor que sale es de esos que te ponen el piloto en verde sin que te des cuenta. Este guiso de patatas con puerros es de los platos que parece que no va a ser gran cosa y acaba siendo el que más se repite. Sin carne, sin artificios: patata, puerro, zanahoria, ajo y aceite de oliva. Y el truco de echar un chorro de aceite crudo al final, que lo cambia todo.

La primera vez que lo hice pensé que necesitaba algo más: un chorizo, un trozo de panceta, lo que sea. Luego lo probé tal cual y entendí que no. El puerro tiene un dulzor suave y un fondo casi cremoso que complementa perfectamente la patata, y el caldo que se forma con las verduras es lo que le da cuerpo al plato.

Ingredientes para las patatas con puerros (4 personas)

  • 600 g de patatas (4 medianas, variedad para cocer como Monalisa o Kennebec)
  • 4 puerros medianos (solo la parte blanca y verde claro, unos 400 g limpios)
  • 2 zanahorias medianas (unos 200 g)
  • 1 cebolla mediana
  • 3 dientes de ajo
  • 120 ml de aceite de oliva virgen extra (más un chorro para terminar)
  • 15 g de sal (1 cucharada rasa)
  • Agua para cubrir (600-800 ml aproximadamente)
  • Pimienta negra recién molida al gusto

Cómo hacer el guiso de patatas con puerros

Paso 1: Prepara las verduras

Pela las patatas y córtalas en trozos irregulares de unos 4-5 cm (lo que llaman “chascar” la patata: metes el cuchillo y la rompes en vez de cortarla limpia, para que suelte más almidon y el caldo quede más espeso). Pela y pica la cebolla en brunoise. Pela y trocea las zanahorias en rodajas gruesas de 1 cm. Limpia los puerros: qítales la parte verde oscura, la raíz y las hojas externas, lávalos bien bajo el grifo (acumulan tierra entre las capas) y córtalos en rodajas de 2-3 cm. Machaca o pica fino los 3 dientes de ajo.

Paso 2: Sofríe el ajo y la cebolla

Pon los 120 ml de aceite de oliva en una cazuela amplia a fuego medio. Cuando esté caliente, echa los dientes de ajo y déjalos que se doren ligeramente, unos 2-3 minutos. Añade la cebolla picada y pochéala a fuego medio-bajo durante 5-6 minutos, removiendo para que no se dore demasiado. El objetivo es que quede transparente y blanda.

Chasca las patatas en trozos irregulares para que suelten más almión y espesen el caldo

Paso 3: Incorpora las patatas y zanahorias

Echa las patatas troceadas y las zanahorias a la cazuela y rebógalas con el aceite y la cebolla durante 3-4 minutos, removiendo para que queden bien impregnadas. Esto potencia el sabor antes de añadir el agua: no te saltes este paso.

Paso 4: Cubre con agua y empieza a cocer

Añade agua hasta cubrir las verduras (unos 600-800 ml). Echa la sal y remueve. Sube el fuego a medio-alto y espera a que rompa a hervir. Cuando empiece a burbujear, añade los puerros troceados y remueve para integrarlos.

Paso 5: Cuece a fuego lento hasta que esté todo tierno

Baja el fuego a mínimo-medio, tapa la cazuela y deja cocer durante 20-25 minutos. Las patatas estarán listas cuando puedas pincharlas con un tenedor sin resistencia. Si el caldo se reduce demasiado antes de que estén tiernas, añade un poco más de agua caliente.

Antes de servir, prueba el punto de sal y corrígelo. Retira del fuego y vierte un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en crudo por encima. Ese aceite final es el que da brillo y un aroma fresco que no se consigue con el aceite cocido.

Trucos para que el guiso quede mejor

Chascar la patata: en vez de cortarla con un corte limpio, introduce el cuchillo y tuerce la patata para romperla de forma irregular. Esa superficie rugosa libera más almión al caldo y lo espesa de forma natural, sin necesidad de añadir nada más.

No te pases con los puerros: el puerro aguanta bien la cocción pero si se queda demasiado tiempo cociendo pierde su textura y se deshace en hilos. Añádelos cuando el agua ya hierve (no antes) y 20 minutos es suficiente.

El aceite crudo al final importa: el aceite de oliva pierde mucho de su sabor y aroma con el calor prolongado. Un chorro de aceite virgen extra bueno echado justo al retirar del fuego añade un frescor y un amargor suave que el aceite cocido no puede dar.

Si te gustan los guisos de verduras a fuego lento, las lentejas con calabaza son otro clásico de cazuela que no falla. Y si prefieres algo más especiado, el curry de coliflor y manzana con espinacas es una opción vegetariana llena de sabor.

Preguntas frecuentes sobre las patatas con puerros

¿Este plato es vegetariano y vegano?

Sí, en la receta original no hay ningún ingrediente de origen animal: solo verduras, aceite de oliva, sal y agua. Es apto para vegetarianos y veganos tal como se describe.

¿Puedo añadir carne o embutido?

Sí. Si quieres un plato más contundente, unas rodajas de chorizo ahumado o unos trozos de panceta añadidos al sofrito del ajo van muy bien. También puedes cocer media pechuga de pollo junto con las verduras y deshilarla al final.

¿Cuánto dura en la nevera y cómo se recalienta?

Aguanta perfectamente 3-4 días en la nevera en recipiente tapado. Para recalentarlo, pónlo a fuego suave con un poco de agua porque la patata absorbe caldo al enfriarse. En el microondas también funciona bien, a potencia media en intervalos de 2 minutos.

¿Puedo añadir otras verduras?

Sí. Judias verdes troceadas, calabacín en dados, pimiento verde o unos garbanzos cocidos van muy bien en este guiso. Si añades garbanzos, ponlos 10 minutos antes del final para que sólo se calienten sin deshacerse.

¿Qué tipo de patata va mejor?

Las variedades de uso general o para cocer son las mejores: Monalisa, Kennebec, Red Pontiac o Agria. Las variedades cerosas (como la Mona Lisa) aguantan bien la cocción sin deshacerse. Evita patatas harinosas destinadas a puré porque se rompen en el guiso y quedan apelmazadas.

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Receta completa en:
Fuente de la receta solorecetas.com