Espumilla casera: receta de crema de yemas con azúcar
La espumilla es uno de esos dulces antiguos que la cocina moderna ha dejado un poco olvidados sin ninguna razón de peso. Solo lleva huevos y azúcar, nada más, y sin embargo queda una crema densa, suave y extraordinariamente dulce que puedes servir caliente o fría. La primera vez que la prepárez te va a sorprender la intensidad del sabor con tan pocos ingredientes.
La preparación es sencilla pero requiere paciencia: el secreto está en batir bien las yemas con el azúcar hasta conseguir una mezcla pálida y espesa, montar las claras a punto de nieve firme, y después cocer la mezcla al fuego removiendo sin parar. Si dejas de remover, se cuaja en el fondo y se arruina. Con calma y cuchara de madera en mano, en 15 minutos tienes el postre listo.
Ingredientes (para 4-6 personas)
- 6 huevos (yemas y claras por separado)
- 500 g de azúcar blanquilla
El ratio es fijo: medio kilo de azúcar por media docena de huevos. Si quieres más cantidad, dobla los ingredientes manteniendo ese mismo ratio. El azúcar glas no funciona para esta receta, necesitas azúcar granulada normal que se disuelva poco a poco con el calor.
Preparación paso a paso
Paso 1: Separar los huevos
Separa las yemas de las claras con cuidado. Que no caiga ni una gota de yema en el bol de las claras o no montarán bien. Usa tres boles: uno para las yemas, uno para las claras y otro de apoyo donde romper cada huevo antes de separarlo, así si se te rompe una yema no contaminas todo lo demas. Asegúrate de que los boles y las varillas estén completamente limpios y secos porque cualquier resto de grasa impide que las claras monten.
Paso 2: Batir las yemas con el azúcar
Pon las 6 yemas en un bol amplio junto con los 500 g de azúcar. Bate con unas varillas eléctricas a velocidad alta durante al menos 5 minutos, hasta que la mezcla cambie de color (pasa de amarillo intenso a un amarillo pálido casi cremoso) y quede espesa y esponjosa. Cuando levantes las varillas, la mezcla debe caer formando una cinta que tarda unos segundos en fundirse con el resto. Ese es el punto exacto.
Paso 3: Montar las claras a punto de nieve
Monta las 6 claras a punto de nieve firme con las varillas eléctricas. Empezar a velocidad media y subir a alta cuando empiecen a espumar. Están listas cuando al dar la vuelta al bol no se mueven, o cuando al levantar las varillas forman picos que se mantienen rígidos. Si las claras quedan flojas la espumilla no cuajará bien.
Paso 4: Mezclar yemas y claras
Añade las claras montadas a la mezcla de yemas y azúcar. Incorpóralas con movimientos envolventes y suaves usando una espátula de silicona, de abajo hacia arriba, sin batir. La idea es conservar el máximo de aire de las claras para que la espumilla quede ligera. No hay prisa en este paso: es mejor tardar un poco más y que quede bien integrado.
Paso 5: Cocer al fuego removiendo sin parar
Vierte la mezcla en un cazo de fondo grueso y ponlo a fuego medio-bajo. Empieza a remover inmediatamente con una cuchara de madera o espátula, haciendo movimientos continuos por el fondo y los bordes del cazo. Nunca pares de remover: si dejas la mezcla quieta aunque sea un momento, el huevo se cuajará en el fondo y tendrás grumos. El proceso tarda entre 10 y 15 minutos. La espumilla está lista cuando ha espesado claramente, cubre bien la cuchara y al pasar el dedo por ella deja un surco limpio que no se cierra.
Paso 6: Servir caliente o fría
Sirve la espumilla inmediatamente en bol o copa si la prefieres caliente, o déjala enfriar a temperatura ambiente y guárdala tapada en la nevera si la quieres fría. Al enfriar espesa un poco más. Puedes espolvorear un poco de canela por encima o añadir unas gotas de vainilla para aromatizarla.
Trucos para que salga perfecta
El fuego bajo es fundamental. Si subes demasiado la temperatura el huevo se cuaja antes de que se cocine la mezcla completa y te quedan grumos. Medio-bajo es el máximo. Si ves que empieza a cuajar rápido, aparta el cazo del fuego y sigue removiendo fuera hasta que baje un poco la temperatura.
Cazo de fondo grueso. Los cazos finos distribuyen el calor de forma desigual y hay puntos que se calientan mucho más que otros, lo que hace muy difícil controlar la cocción. Un cazo de fondo grueso o de acero inoxidable de calidad reparte el calor de forma uniforme y la cocina mucho más agradecida.
Variaciones sencillas. Puedes incorporar la ralladura de un limón a la mezcla de yemas para darle un toque cítrico que equilibra la dulzura intensa. También funciona bien una cucharadita de agua de azahar si quieres aromatizarla al estilo más clásico. Prueba alguna de estas variantes una vez que tengas dominada la receta base.
Si te gustan los postres con huevo y azúcar como base, los bombones de arroz con leche y chocolate son otra opción muy sencilla para cerrar una comida. Y si buscas un aperitivo salado antes de este postre, los rollitos de panceta con queso funcionan muy bien.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente la espumilla?
La espumilla es un dulce tradicional español hecho únicamente con huevos y azúcar, cocido al fuego hasta espesar. Es una crema muy dulce de textura densa y suave, parecida a unas natillas pero sin leche y con un sabor a huevo y azúcar mucho más concentrado.
¿Por qué se forman grumos en la espumilla?
Los grumos se forman cuando el fuego está demasiado alto o cuando dejas de remover aunque sea un momento. Si ya tienes grumos pequeños, pasa la espumilla por un colador fino mientras aún está caliente para eliminarlos. Si los grumos son muchos, la preparación no tiene remedio fácil.
¿Cuánto tiempo dura la espumilla en la nevera?
Al llevar huevo crudo cocinado, dura perfectamente 3 días en la nevera bien tapada con film en contacto con la superficie para que no haga costra. Antes de servir puedes removerla un poco si ha espesado demasiado al enfriar.
¿Puedo usar azúcar moreno en lugar de blanco?
Puedes, aunque cambia bastante el color y el sabor final. Con azúcar moreno la espumilla queda más oscura y con un ligero sabor a melaza que contrasta con el huevo. Es interesante como variación pero la receta tradicional usa azúcar blanquilla.
¿Cómo se sirve la espumilla?
Caliente en bol o copa individual es la forma más habitual si se hace al momento. Fría de nevera también está muy buena, con la textura más firme. Puedes espolvorear canela molida por encima, añadir una galleta de mantequilla al lado o servirla con nata montada para darle más volumen.
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