Conejo con tomate al estilo casero: receta de la abuela
El olor del conejo dorándose en aceite de oliva con los ajos llena la cocina de una forma que no hay manera de describir bien. Es un olor de domingo, de comida de esas que tardan en hacerse pero que valen cada minuto. El conejo con tomate es uno de los guisos más sencillos que existen, y por eso mismo hay que hacerlo bien: buen dorado, sofrito paciente y luego tiempo en la cazuela con el tomate.
Mi madre lo hacía en cazuela de barro, que conserva el calor de otra manera y le da a la salsa una consistencia que en la olla normal no llega igual. Si tienes una, úsala. Si no, una cazuela de fondo grueso funciona perfectamente. Lo que no tiene sustitución es el tiempo: 45 minutos a fuego lento para que la carne se ablande y la salsa se concentre.
Ingredientes para 4-6 personas
- 1 kg de conejo en trozos (pide al carnicero que lo trocee en 8-10 piezas)
- 1 kg de tomate triturado (o 800 g de tomate maduro natural triturado en casa)
- 2 cebollas medianas (unos 400 g)
- 4 dientes de ajo
- 4 hojas de laurel
- 50 ml de vino blanco seco
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- 3 g de pimienta negra molida
- Perejil fresco para servir (opcional)
Cómo preparar el conejo con tomate
Paso 1: Prepara y salpimienta el conejo
Lava bien los trozos de conejo bajo el grifo con agua fría y sécalos con papel de cocina. Esto es importante: si la carne tiene humedad cuando la metes a la sartén, no se dora, cuece. Salpiméntala por todos los lados. No te cortes con la sal.
Paso 2: Dora el conejo en aceite de oliva
Pon la cazuela a fuego medio-alto con el aceite de oliva. Cuando esté caliente, echa los trozos de conejo sin amontonarlos (en dos tandas si hace falta). Deja que se doren bien por cada lado, unos 3-4 minutos por cara, sin moverlos continuamente. Ese dorado es la clave del sabor: es donde se generan los jugos que luego darán cuerpo a la salsa. Cuando estén bien dorados, sácalos y resérvalos en un plato.
Paso 3: El sofrito de cebolla y ajo
En el mismo aceite de dorar el conejo (que ya tiene todo el sabor de la carne), echa la cebolla picada en trozos medianos y los ajos laminados. Rehoga a fuego medio durante 8-10 minutos removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté transparente y empiece a tomar color dorado en los bordes. No te apresures en este paso: una cebolla bien pochada es la base de la salsa.
Paso 4: El vino y el tomate
Sube el fuego un poco y echa el vino blanco sobre el sofrito. Remueve rápido raspando el fondo de la cazuela para levantar todos los jugos pegados (es el sabor concentrado del dorado). Deja evaporar el alcohol 1-2 minutos. Entonces echa el tomate triturado y las hojas de laurel, mezcla bien con el sofrito y prueba de sal.
Paso 5: Fuego lento y tiempo
Vuelve a meter los trozos de conejo en la cazuela, cubre con la tapa y baja el fuego al mínimo. Déjalo cocer 45 minutos removiendo de vez en cuando. A los 30 minutos destapa y comprueba: si la salsa tiene demasiado líquido, sube ligeramente el fuego y deja reducir sin tapa los últimos 10-15 minutos. La salsa debe quedar espesa, concentrada y brillante.
Trucos para que el guiso salga redondo
El dorado no es decorativo: si saltas este paso y pones el conejo directamente con el tomate, la carne queda blanquecina y la salsa pierde profundidad. El dorado en aceite caliente es el 30% del sabor final del plato.
Conejo de granja vs. conejo de campo: el conejo de granja es más tierno y de sabor más suave, ideal para este guiso. El conejo de campo tiene más sabor pero puede quedar más seco si no lo cueces el tiempo suficiente. Con conejo de campo, añade 15-20 minutos más de cocción.
Con patatas entera receta se convierte en plato único: añade 400 g de patatas chasqueadas a la cazuela junto con el tomate y el conejo. Se cuecen en la salsa y absorben todo el sabor del guiso. Si lo haces así, añade 100 ml de agua o caldo para que no quede seco.
Si buscas un entrante sencillo antes del guiso, la ensalada de remolacha y manzana funciona muy bien: fresca, fácil y contrasta con la contundencia del conejo. Y si te gustan los platos de tomate al horno, los tomates rellenos al horno con bonito y arroz son otra receta de temporada que merece la pena probar.
Preguntas frecuentes sobre el conejo con tomate
¿Cuánto tiempo aguanta el guiso en la nevera?
El conejo con tomate aguanta perfectamente 3-4 días en la nevera bien tapado. De hecho está mejor al día siguiente porque los sabores se asientan. Cálentalo a fuego suave o en el microondas con un chorrito de agua si la salsa ha espesado demasiado.
¿Se puede congelar el conejo con tomate?
Sí, congela muy bien. Espérase a que esté completamente frío antes de meterlo en el congelador en bótes o bolsas. Aguanta hasta 3 meses. Descongela en la nevera la noche anterior y recalienta a fuego suave.
¿Puedo hacer esta receta con pollo en lugar de conejo?
Sí. Muslos y contramuslos de pollo funcionan igual de bien con esta salsa. El tiempo de cocción baja a 35 minutos porque el pollo de granja se ablanda antes. Con contramuslos sin hueso el resultado es especialmente jugoso.
¿Con qué acompañar el conejo con tomate?
Pan (y mucho, para mojar en la salsa), arroz blanco, patatas fritas o patatas hervidas son los acompañamientos clásicos. Si añades patatas directamente a la cazuela como te explicaba en los trucos, tienes el plato completo sin nada más.
¿Se puede hacer en olla a presión?
Sí. Dora el conejo primero en la olla sin tapa, haz el sofrito y añade el tomate. Luego cierra la olla y cuece a presión alta 20 minutos. Abre, prueba de sal y si quieres la salsa más espesa, hierve 5 minutos más sin tapa.
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