Brócoli gratinado con queso parmesano al horno
Cuando el brócoli sale del horno con el parmesano bien dorado y la nata todavía borboteando en los bordes de la fuente, el olor que llena la cocina no tiene mucho que envidiarle a recetas más elaboradas. Es un gratinado sencillo, con pocos ingredientes de calidad, que funciona igual como guarnición que como plato principal ligero. Si nunca lo has probado de esta forma, te vas a sorprender.
La clave está en dos puntos: no pasarte cociendo el brócoli (que se deshaga es el mayor enemigo) y usar buen parmesano, que es el que le da ese sabor intenso y la corteza dorada tan característica. Con parmesano de calidad mediocre, el resultado es bastante más anodino.
Ingredientes para 4 personas
- 1 kg de brócoli fresco (los ramilletes, sin el tronco grueso)
- 250 ml de nata para cocinar (35% materia grasa)
- 250 g de queso parmesano rallado
- 50 g de mantequilla sin sal
- Sal (abundante en el agua de cocción)
- Pimienta negra recién molida al gusto
Preparación
Paso 1: preparar el brócoli
Lava el brócoli bajo el grifo y separa los ramilletes. Intenta que sean más o menos del mismo tamaño para que se cuezan de forma pareja. El tronco grueso lo puedes descartar o reservar para una crema.
Pon una olla grande con abundante agua y bastante sal. Cuando rompa a hervir, echa el brócoli y cuécelo 5-7 minutos. Quieres que esté tierno pero que aún aguante el tenedor sin deshacerse. Escúrrelo bien y resérvalo.
Paso 2: la salsa de parmesano y nata
En un cazo a fuego medio-bajo vierte los 250 ml de nata. Añade un trozo de parmesano fresco de unos 50 g y calienta removiendo despacio hasta que el queso se derrita del todo y la salsa quede homogénea. No subas el fuego: si la nata hierve fuerte, se corta. Prueba de sal y ajusta, aunque el parmesano ya aporta bastante.
Paso 3: montar la fuente
Precalienta el horno a 220 °C con calor arriba y abajo. Unta la fuente con los 50 g de mantequilla: además de evitar que se pegue, le da un sabor que eleva el conjunto. Vierte una capa fina de salsa en el fondo. Coloca encima los ramilletes de brócoli bien escurridos y reparte el resto de la salsa por encima cubriendo bien todos los huecos.
Termina espolvoreando los 250 g de parmesano rallado con generosidad sobre toda la superficie. Añade pimienta negra al gusto. Si te gusta el picante, un poco de cayena en polvo hace maravillas aquí.
Paso 4: al horno
Mete la fuente a 220 °C durante 10 minutos, o hasta que el parmesano esté bien dorado. Si en ese tiempo el queso ha tomado color pero quieres más costra, pon el grill los últimos 2-3 minutos con mucho ojo para que no se queme. Sácalo en cuanto esté a tu gusto y sírvelo caliente.
Trucos para que quede perfecto
No sobrecuezas el brócoli. Es el error más común. Si lo cueces hasta que queda muy blando antes de meterlo al horno, al salir del gratinado estará deshecho. Cinco minutos en agua hirviendo suele ser suficiente para ramilletes de tamaño medio.
Compra parmesano en cuña y rállalo tú. El que ya viene rallado en botes lleva meses en el lineal y pierde buena parte del aroma. Rallándolo en el momento funde mejor, sabe más y hace una costra más bonita. Si no encuentras parmesano, el grana padano es un sustituto razonable.
Añade ajo o nuez moscada. Un diente de ajo picado muy fino en la salsa de nata, o media cucharadita de nuez moscada recién rallada, le dan una profundidad de sabor que va muy bien con el brócoli. Prueba al menos una de las dos opciones la próxima vez.
Si te gustan los gratinados de verduras, échale un vistazo a las endivias gratinadas con jamón cocido y queso, que tienen un punto de amargor que contrasta muy bien con el queso fundido. También te puede interesar la coliflor con atún y queso al horno, otra receta sabrosa con muy poca complicación. Y si buscas una guarnición diferente para carnes, las patatas a la lionesa son una opción estupenda.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar brócoli congelado?
Sí, aunque el resultado no es exactamente igual. El brócoli congelado suelta bastante agua al descongelarse, así que antes de montarlo en la fuente escúrrelo muy bien y, si puedes, saltéalo un par de minutos en sartén para evaporar el exceso de humedad. Si no lo haces, la salsa de nata queda más aguada.
¿Se puede preparar con antelación?
Perfectamente. Monta la fuente completa (brócoli, salsa y parmesano) y guárdala en la nevera hasta 24 horas antes de hornear. Sácala 20 minutos antes para que atempere y luego al horno como de costumbre. El gratinado recién hecho siempre gana, pero la diferencia es mínima.
¿Qué más puedo añadirle?
El brócoli gratinado admite muchas variaciones. Unas lonchas de jamón serrano o cocido entre los ramilletes le dan un punto más contundente. También puedes añadir trozos de beicon salteado. Si quieres que sea un plato más completo, mezcla el brócoli y la salsa con macarrones o plumas cocidas para convertirlo en un gratinado de pasta y verduras bastante satisfactorio.
¿Cómo conservo las sobras?
En un recipiente hermético en la nevera aguantan hasta 2 días. Para calentar, el microondas a potencia media funciona, pero el queso pierde la costra. Lo mejor es meter la fuente 5 minutos en el horno a 200 °C o un par de minutos bajo el grill para que vuelva a dorarse.
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