Qué poder tienen las espinacas y cómo cocinarlas con Thermomix

Si tienes Thermomix en casa y te encantan las verduras, seguramente te has preguntado alguna vez qué tienen de especial las espinacas y de qué maneras puedes cocinarlas para sacarles todo el partido. No es casualidad que aparezcan en un montón de recetas: desde purés ligeros hasta platos gratinados súper reconfortantes, esta hoja verde da muchísimo juego y, además, cuida de tu salud casi sin que te des ni cuenta.

Las espinacas son una de esas verduras que merecen un hueco fijo en la nevera o en el congelador. No solo porque se preparan en un momento en Thermomix, sino porque su perfil nutricional es muy interesante: pocas calorías, buena cantidad de fibra y micronutrientes clave. A lo largo de este artículo vamos a ver qué poder “real” tienen (más allá de la leyenda de Popeye), cuáles son sus valores nutricionales aproximados y cómo convertirlas en platos sabrosos usando tu robot, con especial atención a unas riquísimas espinacas con bechamel al estilo casero.

El verdadero poder de las espinacas: nutrición en cada hoja

Cuando hablamos del “poder” de las espinacas, nos referimos a su capacidad para aportar nutrientes importantes en muy pocas calorías. Según datos nutricionales orientativos por cada 100 gramos de espinaca (en crudo o cocida sin grasa, la cifra puede variar un poco), encontramos un valor energético aproximado de 93 kJ, es decir, unas 22 kcal. Para entendernos: llenan el plato, pero no la cuenta calórica del día.

En cuanto a los macronutrientes, las espinacas aportan alrededor de 3 g de proteína por cada 100 g, una cantidad modesta pero interesante tratándose de una verdura de hoja. Los hidratos de carbono se quedan en torno a 1 g por 100 g, con prácticamente nada de grasa total ni grasas saturadas, lo que las convierte en una opción ligera tanto para dietas de control de peso como para quienes quieren cuidar su salud cardiovascular.

Otro punto clave es su contenido en fibra dietética, aproximadamente 1,8 g por cada 100 g. Esa fibra ayuda a regular el tránsito intestinal, contribuye a la sensación de saciedad y colabora en el control de los niveles de glucosa y colesterol en sangre. Por eso, incluir espinacas en sopas, cremas o salteados como arroz integral con espinacas es una buena estrategia para “llenar” los platos sin necesidad de sumar muchas calorías.

Las espinacas también aportan minerales y oligoelementos. En lo que respecta al sodio, hablamos de unos 69 mg por 100 g. No es una cifra especialmente elevada, pero conviene tenerla en cuenta si sigues una dieta muy estricta en sal. Además, son ricas en otros minerales como potasio, magnesio y hierro no hemo, así como en vitaminas A, C, K y varias del grupo B. Todo esto hace que su consumo se relacione con el cuidado de la vista, el sistema inmune y la salud ósea.

Conviene recordar, eso sí, que las espinacas contienen oxalatos, unas sustancias que pueden influir en la absorción de ciertos minerales como el calcio. Por eso, lo ideal es tomarlas dentro de una dieta variada, combinándolas con otros vegetales y lácteos o fuentes de calcio para compensar y no abusar en casos concretos (personas con tendencia a formar cálculos renales por oxalato, por ejemplo).

Ventajas de cocinar espinacas con Thermomix

La Thermomix se ha convertido en una aliada fantástica para verduras como las espinacas porque permite controlar al detalle temperatura, tiempos y textura. Gracias a sus programas y a la posibilidad de invertir el giro de las cuchillas, puedes elegir si quieres unas espinacas muy trituradas para una crema fina o bien mantener la hoja más entera para salteados y guarniciones.

Una de las ventajas claras es que la máquina cocina de forma uniforme y constante, evitando que las espinacas se quemen o se pasen de cocción. Esto es importante porque, tratándose de una verdura delicada, si la sometemos a temperaturas excesivas durante demasiado tiempo, puede perder parte de su sabor fresco y de sus propiedades nutricionales sensibles al calor, como la vitamina C.

Otro punto muy práctico es que la Thermomix hace que trabajar con espinacas congeladas sea comodísimo. Puedes descongelarlas parcialmente en el microondas, escurrirlas bien y después pasarlas directamente al vaso para rehogarlas, integrarlas en salsas o cremas sin apenas ensuciar más cacharros. Esto es ideal si sueles tener bolsas de espinaca congelada en casa para salir del paso en cenas rápidas.

Además, el control de la velocidad y el sentido del giro de las cuchillas permite algo fundamental: remover y cocinar sin destrozar la verdura. El giro inverso de la Thermomix mueve las cuchillas al revés, de manera que actúan más como una cuchara que como una picadora. Así, las hojas se mantienen más enteras y con mejor presencia, algo que se agradece en recetas como las espinacas con bechamel.

Por último, Thermomix facilita la preparación de salsas y acompañamientos cremosos con precisión. Puedes, por ejemplo, preparar una bechamel en su punto justo de espesor y luego combinarla con las espinacas rehogadas sin apenas esfuerzo, logrando platos muy resultones que parecen de restaurante con una intervención mínima por tu parte.

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Espinacas con bechamel en Thermomix: receta detallada

Una de las maneras más ricas y reconfortantes de disfrutar de esta verdura es en forma de espinacas a la crema. A continuación te explico, paso a paso y con bastante detalle, una versión adaptada a Thermomix basada en una elaboración casera “a mi manera”, que incluye un toque especial de vino y queso cremoso para darle un plus de sabor.

Para empezar necesitarás alrededor de 70 g de mantequilla y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Con la Thermomix configurada a su temperatura máxima (en los modelos más recientes suele ser Varoma), derrite la mantequilla junto con el aceite. Esta mezcla de grasa es la base para rehogar después las espinacas y para que la bechamel quede suave y con un punto de sabor muy casero.

Mientras la máquina se encarga de derretir la mantequilla, ve preparando las espinacas. Puedes utilizar espinacas congeladas, que son muy prácticas. La idea es tomar unos 800 g de espinacas congeladas y descongelarlas en el microondas. Hazlo en varias tandas para que se vayan soltando sin cocinarse demasiado. Una vez descongeladas, escúrrelas con cuidado para eliminar el exceso de agua; si las dejas muy húmedas, la bechamel quedará demasiado líquida.

Cuando la Thermomix ya tenga la mantequilla fundida, añade al vaso las espinacas bien escurridas. Programa la máquina de nuevo a temperatura alta durante unos 7 minutos, esta vez con las cuchillas girando en sentido inverso. Ese detalle es muy importante para que las hojas no terminen trituradas, sino solo bien rehogadas. Aprovecha para salpimentar a tu gusto con un poco de sal y pimienta negra molida.

En este punto entra en juego uno de los trucos que marcan la diferencia en la receta. A mitad de ese rehogado, aproximadamente a los 7 minutos de cocción desde que arrancas con las espinacas, puedes añadir un chorrito de vino blanco tipo Jerez, concretamente un fino como Tío Pepe. Este toque de vino, que algunos cocineros consideran su “secreto” para las bechameles, aporta un sabor aromático muy particular y equilibra la grasa de la mantequilla con un matiz ligeramente seco.

Cuando las espinacas estén bien salteadas y hayan absorbido esos aromas, incorpora al vaso unos 80 g de harina. Deja que se mezcle muy bien con la verdura y con la grasa, porque este paso es clave para que la bechamel no sepa a harina cruda. La mezcla debe quedar homogénea, como si estuvieras formando el roux directamente alrededor de las espinacas.

A continuación, programa unos 15 minutos a 100 ºC y añade alrededor de 800 ml de leche entera. Si puedes usar leche fresca, tanto mejor, ya que da un sabor y una textura más ricos. La Thermomix se encargará de remover mientras se cocina la mezcla de leche, harina, mantequilla y espinacas, transformándola poco a poco en una salsa cremosa y espesa. Vigila la textura por si prefieres ajustarla con algo más de leche o dejando algún minuto extra.

Cuando la bechamel esté casi lista, puedes darle un toque final aún más goloso añadiendo unos 100 g de queso cremoso. Un ejemplo estupendo es el queso de tetilla, que se funde con facilidad y aporta un sabor suave y ligeramente mantecoso. No dudes en probar la mezcla y ajustar el punto de sal y pimienta hasta dejarla a tu gusto; el queso y el vino ya le dan bastante carácter, así que ve con cuidado para no pasarte de sal.

Con la mezcla de espinacas y bechamel ya bien ligada y con la textura que te convenza (si la notas muy líquida, deja que la Thermomix trabaje un poco más a la misma temperatura para que espese), pasa todo el contenido del vaso a una fuente apta para horno. Extiende la preparación de forma uniforme, dejando la superficie lisa pero no demasiado compacta para que se caliente bien en el gratinado.

Aquí viene otro detalle curioso de esta receta: con una cuchara, haz pequeños huecos en la superficie de la bechamel. En cada uno de esos huecos, vierte con cuidado una clara de huevo. La idea es hornear la fuente hasta que las claras se cuajen. Puedes introducir la fuente en el horno precalentado y esperar a que las claras estén firmes, como si fueran pequeños “nidos” dentro de las espinacas.

Una vez cuajadas las claras, coloca en cada uno de esos huecos la yema correspondiente y devuelve la fuente al horno solo un par de minutos más, lo justo para que la yema se asiente un poco sin llegar a secarse del todo. De este modo, al servir, tendrás un contraste de texturas entre las espinacas cremosas, la clara cuajada y la yema suave, que hace del plato algo bastante original y muy apetecible.

Tras este breve paso final en el horno, tendrás listas unas espinacas con bechamel al estilo Thermomix diferentes, con un toque de vino fino, queso cremoso y huevos horneados que convierten una guarnición de toda la vida en un plato completo y saciante, perfecto como primer plato o incluso como cena ligera acompañado de una ensalada.

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Descubre una forma fácil de cómo hacer este original entrante. Hemos elaborado unos paquetes de pasta filo rellenos de espinacas y queso feta

Lasaña de calabaza y espinacas

Con esta lasaña de calabaza y espinacas tendrás un plato completo para disfrutar de las verduras y de la cremosidad de la bechamel.

Espinacas: cómo integrarlas en tu dieta diaria

Aunque las espinacas con bechamel son una auténtica delicia, conviene recordar que es una preparación relativamente energética por la mantequilla, la leche entera y el queso. Si quieres aprovechar todo el potencial saludable de esta verdura, es buena idea combinar este tipo de recetas más contundentes con otras opciones más ligeras como la lasana de calabaza y espinacas.

Una forma muy práctica de incorporar espinacas es utilizarlas en cremas y purés elaborados en Thermomix. Puedes mezclar espinaca con calabacín, puerro, patata o zanahoria, añadir un poco de aceite de oliva virgen extra en crudo al final y tendrás un primer plato muy suave, saciante y lleno de vitaminas. En este tipo de elaboraciones, la máquina tritura tan fino que hasta quien no es muy fan de las verduras suele comerlas sin protestar. Un ejemplo interesante es la receta de lentejas a la crema con espinacas que aporta ese contraste entre legumbre y hoja verde.

También puedes usar la Thermomix para preparar rellenos con espinacas para lasañas, canelones o masas saladas como el pan turco relleno de espinacas. Basta con rehogar la verdura con cebolla y ajo, escurrir bien el exceso de líquido y mezclarla con ricotta, requesón o un poco de queso fresco para lograr un relleno jugoso y ligero. Así, las espinacas se integran casi sin darse cuenta en platos familiares que suelen gustar a todo el mundo.

Si te gusta lo rápido, las espinacas congeladas son un comodín para tortillas, revueltos o salteados con huevos, y también para preparar un piadina wrap de espinacas si te apetece una cena informal y sabrosa. Puedes descongelarlas y escurrirlas antes, y luego darles un golpe de calor rápido con ajo y aceite, terminar con huevo batido y, si te apetece, un poco de queso rallado. Aunque esta técnica no requiere necesariamente Thermomix, el robot puede ayudarte a picar los ingredientes o a preparar salsas de acompañamiento.

Por último, las espinacas frescas son fantásticas en ensaladas templadas o frías, o en recetas tradicionales como las espinacas a la catalana. Puedes lavar bien las hojas y mezclarlas con frutos secos, queso suave, tomate, aguacate o legumbres. Y si quieres darte un capricho más creativo, la Thermomix permite triturar espinacas con frutas (como manzana o piña) para preparar batidos verdes, siempre que no tengas restricciones específicas por su contenido en oxalatos.

En cualquier caso, la clave está en buscar un equilibrio: reservar recetas más intensas, como las espinacas con bechamel y queso, para momentos especiales o comidas más completas, y apoyarse en platos sencillos y ligeros el resto de la semana. De esta forma, puedes beneficiarte de todas las ventajas nutricionales de las espinacas sin renunciar al placer de los gratinados y las salsas cremosas.

A lo largo de todo este recorrido queda claro que las espinacas, preparadas de mil formas y muy especialmente con la ayuda de Thermomix, pueden pasar de ser una simple guarnición a protagonistas absolutas en la mesa. Su bajo aporte calórico, su contenido en fibra y su riqueza en vitaminas y minerales, combinados con técnicas de cocina como el rehogado suave, la bechamel bien ligada con un toque de vino y queso, o las cremas finas y platos como espaguetis con espinacas y rellenos ligeros, las convierten en un ingrediente muy versátil. Aprovechando funciones como la temperatura controlada, el giro inverso de las cuchillas y la preparación precisa de salsas, es fácil sacarles partido sin complicarse, y disfrutar tanto de platos ligeros como de versiones más festivas que hacen que comer verdura sea, sencillamente, un gustazo.

Receta completa en:
Fuente de la receta www.thermorecetas.com