Cómo preparar azúcar glas y azúcares aromatizados en Thermomix

Tener un robot de cocina en casa es, básicamente, hacernos la vida mucho más sencilla. No se trata solo de cocinar platos elaborados, sino de optimizar los recursos y ahorrar tiempo en esos pequeños preparativos que, al final del día, marcan la diferencia en nuestra cocina diaria y nos permiten disfrutar más del proceso creativo.

Si eres un apasionado de la repostería, sabrás que contar con ingredientes básicos de calidad es fundamental. Preparar tu propio azúcar glass en casa no solo es una forma de reducir el gasto mensual, ya que el producto comercial es considerablemente más caro, sino que además te da el control total sobre lo que consumes, evitando aditivos innecesarios.

El truco para un azúcar glas perfecto y económico

Ingredientes básicos de repostería, como azúcar y harina, organizados en cuencos de cristal.

Para quienes no lo sepan, la diferencia de precio es abismal: mientras que el azúcar blanco común es muy barato, el azúcar glass puede llegar a costar más del triple por kilo. Para solucionarlo, basta con poner hasta 200 gramos de azúcar blanca en el vaso, asegurándonos de que esté completamente seco para evitar grumos, y programar 10 o 20 segundos a velocidad 10. Si necesitas más cantidad, es mejor repetir el proceso en tandas que saturar el vaso.

Un detalle importante es que el azúcar casero no contiene el almidón que llevan las versiones industriales. Por ello, es normal que con el tiempo tienda a apelmazarse un poco. Si te sucede al sacarlo del tarro, no te preocupes; simplemente vuelve a triturarlo unos segundos en la Thermomix y quedará perfectamente fluido otra vez.

Sube de nivel con azúcares aromatizados y gourmet

Vainas de vainilla natural sobre fondo blanco, ingrediente clave para el azúcar aromatizado gourmet.

Aquí es donde el robot despliega todo su potencial, permitiéndonos crear ingredientes que parecen sacados de una pastelería de lujo. Podemos aprovechar sobrantes de la cocina, como vainas de vainilla ya utilizadas o pieles de cítricos, para darles una segunda vida. Solo hay que añadir el ingrediente seco al azúcar y pulverizar durante unos 30 segundos a velocidad 10.

  • Opciones clásicas: Podemos usar vainilla natural, piel de limón, naranja o canela en rama seca para obtener sabores tradicionales.
  • Combinaciones exóticas: Para los más atrevidos, el azúcar de pimienta rosa aporta un toque floral, mientras que la lavanda o el té matcha ofrecen matices sofisticados y colores vibrantes.
  • Toques frescos y ácidos: El uso de hibisco seco o frutos rojos liofilizados es ideal para quienes buscan un aroma intenso con un punto de acidez.

Preparación de ralladura de limón fresco en la cocina, ideal para el azúcar aromatizado cítrico.

Si decides utilizar ingredientes frescos, como pieles de cítricos recién cortadas (solo la parte coloreada), es fundamental dejar secar el azúcar extendiéndolo en una bandeja antes de guardarlo. Una vez seco, conviene darle un último toque de triturado para que la textura sea homogénea y conservarlo en un recipiente de cristal hermético.

Variantes especiales: colores y caramelo

Canela en rama y otras especias aromáticas sobre una tabla de madera para ilustrar los azúcares especiados.

Si quieres que tus tartas tengan un aspecto visual impactante, puedes jugar con los colores. Basta con añadir unas gotas de colorante alimentario al azúcar mientras se tritura. En algunos casos, el azúcar puede humedecerse ligeramente por el colorante, por lo que se recomienda dejar el bote abierto durante unas horas para que termine de secarse antes de cerrarlo definitivamente.

Otra opción fascinante es el azúcar de caramelo. Primero se prepara un caramelo tradicional en sartén con azúcar y agua hasta que dore, se extiende sobre papel de horno y se deja enfriar. Una vez que el caramelo ha solidificado, se rompe en trozos y se pulveriza en el vaso seco durante 30 segundos con velocidad progresiva de 5 a 10. Para que no se endurezca, es vital guardarlo en bolsas cerradas o botes sin manipularlo con las manos.

Dominar estos básicos permite transformar un ingrediente simple en una herramienta creativa, logrando que cualquier postre pase de ser corriente a extraordinario mediante el ahorro inteligente y la personalización de sabores, todo ello aprovechando la potencia de triturado de la Thermomix para obtener texturas impolutas.